¿Realidad, ficción o solo un producto publicitario?
Aun hoy, cuarenta años después de la muerte de Jim Morrison, la imagen del ídolo que un día fue, sigue intacta en la memoria de quienes fueron testigos de su obra, que dan fe de su legado, su pensamiento, las letras de sus canciones y poemas, y sus peculiares e irreverentes espectáculos en público; pero ¿Cómo un individuo logra convertirse en una leyenda del rock en tan poco tiempo? , ¿Qué estrategia utilizó para dicho fin? Y ¿como su imagen se ha modificado con el pasar de los años?
Estos son algunos de los interrogantes que se intentaran resolver a lo largo de este ensayo; partiendo de la idea de que James Douglas Morrison, hizo uso de la imagen negativa para crear con base en ella su imagen pública, como estrategia para darse a conocer en el medio, y como esta fue acogida por unos y rechazada por otros.
En primer lugar, será analizada la imagen que en la década de los 60’s se tenía de Jim Morrison, y las acciones de este, que determinaron dicha construcción, además de cómo los medios de comunicación y la publicidad influyeron en el proceso.
Cabe recordar, que en los años 60’s, se produjo un importante cambio en el pensamiento de la sociedad norteamericana, en gran parte debido a el surgimiento de la nueva contracultura hippie, y su ideología, que se oponía a la ya establecida y arraigada sociedad conservadora de aquel entonces.
Morrison y los demás “doors” que intentaban encontrar un camino que los llevara directo a la fama, se vieron beneficiados de este cambio; los jóvenes buscaban libertad, rebelarse en contra del sistema, ideas nuevas y el vocalista de the doors una de las bandas más importantes y recordadas de todos los tiempos, podía ofrecérselos.
Jim sedujo a su público expresando su particular forma de pensar por medio de poemas como: “ghost song” y “A Feast Of Friends” y especialmente en su música que contenía letras en su mayoría creadas por el mismo, tal como su famosa versión de la tragedia griega de Sófocles, “Edipo rey”:
Father? (¿Padre?)
-Yes, son? (Sí, hijo.)
-I want to kill you... (Quiero matarte.)
-Mother? (¿Madre?)
-I want to... fuck you!. (Quiero... ¡follarte!) [1]
Jim Morrison representaba, para sus contemporáneos, especialmente para las generaciones más jóvenes, libertad, rebeldía, peligro, un líder a quien seguir, un portavoz de sus ideas; por esta razón no es de extrañarse la gran acogida que recibió “the doors” en aquel entonces y su rápido acenso a la fama hasta el punto de llegar a inmortalizarse como una leyenda del rock.
Esto fue desde la perspectiva de sus seguidores y admiradores, pero también existieron múltiples voces de protesta en contra de “the doors”, especialmente de su vocalista, Morrison.
Morrison fue una figura controvertida. La prensa lo odiaba, los críticos, que se sentían perdidos en su imaginería cinemática, nunca lo tomaron en serio. Se vestía de cuero negro, se bajaba los pantalones, gritaba groserías, y sólo era culpable de creer en el mito que él mismo había creado.[2]
En consecuencia, obtuvo muchos problemas, especialmente con las autoridades, que no consentían el mal comportamiento de Morrison, que cada día se hacía más notorio.
Sin duda esta “mala publicidad”, atrajo la atención de todo tipo de personas; el público de “the doors” era cada vez más joven, y los escándalos protagonizados por Jim cada vez más grandes.
Este hecho no paso desapercibido, genero la inmediata reacción de quienes se oponían a que alguien como Jim Morrison se convirtiese en un “modelo a seguir” para sus hijos, lo consideraban una mala influencia y por lo tanto, debía ser detenido cuanto antes.
Se iniciaron campañas de protesta en contra de Jim Morrison, se aprovecharon del problema de alcoholismo, por el que este estaba atravesando, su acercamiento y gusto por las drogas, sus insinuaciones eróticas al público y su innovadora y peculiar forma de pensar; para manipular y desdeñar su imagen pública con una oleada de contra publicidad; pero este hecho, contrario a las pretensiones de sus impulsores, contribuyo a que “the doors” se popularizara aun mas, pues esa imagen considerada como negativa por quienes defendían los ideales conservadores, era justamente lo que más atraía e invitaba a las personas a situar a Morrison en las categorías de “modelo a seguir”, genio y hasta héroe.
Tal vez, ni siquiera el mismo Morrison diseño una estrategia clara y determinada para su ascenso a la fama y su indiscutible éxito, no lo planeo, el solo buscaba una forma de expresarse, de divulgar sus ideales, lo que intento hacer, no solo con la música sino también con el cine, y la poesía la cual representaba su verdadera vocación, de ahí su gusto por incluir algunos de sus poemas en sus trabajos musicales y darle un toque poético a su propuesta artística.
Morrison, a pesar de el revuelo que causaba en el medio con su personalidad y actos, se mantuvo fiel a sus ideales, prueba de ello fue el fracaso del grupo antidrogas “Do it now”, por intentar conseguir que Jim apoyara su causa, en su campaña en contra del uso de la metedrina; su propósito era contactar con algunos líderes juveniles, para que estos grabasen algunos mensajes radiales con la frase “la metedrina mata”[3] , pero Morrison era un reconocido defensor de las sustancias psicoactivas, que incluso llego a escribir un tratado sobre las drogas, razón por la cual, el personal de “do it now” nunca logro conseguir la grabación donde el rebelde vocalista de “the doors” debía enviar un mensaje a su público, que sin duda le hubiera permitido reivindicar un poco su imagen ante la sociedad conservadora, pero que habría sido contradictorio para sus seguidores.
La figura de Jim Morrison se popularizo rápidamente, “the doors” se convirtió en la banda de rock del momento; y los medios publicitarios jugaron un papel crucial para que esto ocurriera.
“the doors”, en sus inicios tocaban en recintos pequeños y tenían un público determinado, pero cuando comenzaron a ser reconocidos, su público aumento desmesuradamente, este fenómeno se dio, gracias en gran parte a la publicidad. Tal y como se anuncia en el capítulo 5 del libro “El espectáculo del deseo” de Lomas: La publicidad está orientada a guiar los estilos de vida y los hábitos de conducta de las personas[4]. Dicho de otra manera, la publicidad manipula a los usuarios, para que consuman determinados productos; es indudable que gran parte de los seguidores de “the doors”, hayan sido “victimas” de las técnicas de venta y persuasión publicitarias que mostraban a la agrupación musical, y especialmente a Morrison, como objeto de deseo, en cierto modo, lo convirtieron en un producto de consumo.
Lomas, también advierte en su libro, que todo este juego publicitario de persuasión, se convierte en ultimas en una experiencia estética para el individuo que percibe, bien sean carteles, cuñas radiales o simples volantes que se convierten en poderosas armas para los publicistas, que buscan generar una atracción, un deseo en el sujeto hacia el producto o evento que se desea publicitar.
En este sentido, Jim Morrison creó su imagen pública, partiendo de una imagen negativa, que los medios publicitarios divulgaron e hicieron atractiva para el público en general, pues sea bien o mal, en aquel entonces, todos hablaban de Jim Morrison y su banda “the doors”.
En el capitulo número dos del libro de Lomas (“El espectáculo del deseo”); se enuncia: “Como uso comunicativo que aúna lo icónico, lo gráfico, lo sonoro, lo verbal y lo no verbal, la publicidad aparece en nuestras sociedades como un mosaico de prácticas discursivas en las que los objetos entran, a través de complejas redes de connotación, en el territorio del signo.”[5]
Esto quiere decir, en primer lugar, que los mensajes publicitarios están sujetos a la subjetividad, al punto de vista y significación que cada individuo desde su experiencia estética le otorgue (connotativo); de ahí que el público en general hiciese lecturas tan diversas sobre la figura de Jim Morrison, donde se encuentran, se discuten y entrelazan lecturas de aprobación, rechazo, placer y disgusto; posiciones que la publicidad analiza y utiliza para sacar el mejor provecho y alcanzar sus objetivos de persuasión y manipulación.
Para alcanzar sus objetivos, la publicidad recurre a todo tipo de estrategias y herramientas (medios de comunicación), buscando siempre la más adecuada para la presentación de su mensaje, y utilizando como elemento indispensable al signo, que en respuesta solo espera lograr en el individuo una atracción y sensación de deseo, en el sujeto, hacia lo que se publicita.
Actualmente, el medio de comunicación más utilizado por los publicistas para promover sus productos y servicios, es el internet; pero en la época en que Jim Morrison como vocalista de “the doors” triunfaba, aun no se contaba con esta poderosa herramienta, pues solo hasta el año 1968 apareció oficialmente el internet, pero su uso era limitado y no estaba al alcance de las personas como lo es ahora.
Como se expresa en el texto de María Jesús Lamarca Lapuente (“Medios icónicos de masas): “con la revolución digital los medios de comunicación de masas tradicionales se incorporan a las nuevas tecnologías y cambia su presentación en soporte papel: prensa, carteles, fotografía, comic, publicidad y propaganda, por su presentación en la pantalla de nuestros ordenadores”[6]
Esto, quiere decir que gracias al surgimiento del internet, ha cambiado, en algunos aspectos, la manera de hacer publicidad. Ahora se habla del hipertexto, que se encuentra en el ciberespacio disponible para todo público; también se habla de una nueva forma de leer y abordar un texto, en el hipertexto se aplica la lectura selectiva, lo que ha significado al gremio publicitario, innovar en la forma de sus avisos, haciendo de estos más llamativos y atrayentes para los usuarios.
Hoy en día, gracias a un medio de comunicación masivo como el internet, Jim Morrison vocalista de “the doors”, que tuvo su época de gloria en la década de los 60’s, puede ser conocida por aquellos quienes no fueron testigos presenciales de su obra, y recordados por los que si lo fueron; por eso en la red puede hallarse una enorme cantidad de sitios web dedicados a este personaje que conmemoran e inmortalizan su legado.
James Douglas Morrison, mejor conocido como Jim o el rey lagarto como se autoproclamo, fue un individuo que alcanzo la fama haciendo uso de una imagen negativa para la construcción de su imagen pública, y los medios publicitarios, jugaron un papel fundamental, logrando que las masas fijaran su atención en la propuesta musical de “the doors”, capturando así, un momento en la historia que perdurara por siempre.
[1] Fuente: Enciclopedia libre wikipedia: http://es.wikipedia.org/wiki/Jim_Morrison
[2] Fuente: Revista Pelo, junio 1981.
[3] Fuente: No one Here Get's Out Alive. Biografía de Jim Morrison por Jerry Hopkins, Daniel Sugerman y John Densmore.
[4] Tomado de: Lomas, C. El espectáculo del deseo. Colombia; El magisterio, 2008. P.p. 85.

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