¿Realidad, ficción, inmoral?
Cuenta la leyenda que si ves morir a un indio, su espíritu se encarna en ti, tal como le ocurrió a Jim Morrison, en su infancia cuando en una carretera del desierto de nuevo México mientras viajaba con su familia, presencio la muerte de un indio navajo en un accidente automovilístico; hecho que lo marco y lo llevo a decir luego que su cuerpo había sido poseído por un indio, considerándose a sí mismo como un chaman, un “chaman electrizante” como lo aseguro Rey Manzarek tecladista de la mítica banda the Doors, por esta razón no era extraño ver a Jim danzar como un chaman bajo los efectos de peyote (una de sus sustancias psicoactivas predilectas) a la cual se le atribuyen mágicos poderes en el chamanismo, incluso se asegura que permite un acercamiento con el mundo espiritual; a raíz de esto, desarrollo una gran fascinación por las criaturas que habitan el desierto, especialmente por los lagartos, fascinación que lo llevo a autoproclamarse como su rey, “the lizard King” como aun hoy es recordado.
Comenzaba la década de los 60’s y la cultura hippie con su famosa premisa de “amor y paz” florecían por doquier, cultura que rodeo e incluso influencio a Morrison, pero con la cual difería en algunos aspectos como la astrología, la meditación como una forma efectiva de acercarse al espíritu y la alimentación vegetariana, cuestiones fundamentales para la emergente contracultura, sin duda su acercamiento al estilo de vida hippie incidió radicalmente en la construcción de su peculiar personalidad y su gusto por las sustancias psicoactivas. Era una época marcada por la rebeldía de los jóvenes y su oposición al gobierno, los roles tradicionales de hombres y mujeres y las actitudes conservadoras y represivas de las familias nucleares; una cultura considerada por muchos como inmoral, por salirse de las normas establecidas con su estilo de vida aparentemente despreocupado y su acogida a las sustancias psicoactivas.
La cultura hippie de aquella época es un factor importante de análisis en el contexto en el que se desenvolvía Jim Morrison, debido a que fue esta quien de cierta forma lo acogió y lo acerco a sus creencias arraigadas a la tradición chamanica y al consumo de drogas en lo cual era todo un experto e incluso lo llevo a escribir un tratado sobre estas, pero además de esto, se debe hacer mención de su gusto por la lectura, especialmente de obras como la de Friedrich Nietzsche, Aldous Huxley, Jack Kerouac, Charles Baudelaire, Arthur Rimbaud, el conde de Lautréamont, Emanuel Swedenborg, Gérard de Nerval y William Blake*, algunos de estos considerados como escritores malditos, de textos que escandalizaban y causaban polémica, a tal punto de ser considerados como inmorales por algunos; dichas lecturas contribuyeron a la construcción de la personalidad y pensamiento de Morrison, que para la sociedad fuertemente conservadora de la época debía ser vetado, pues constituía un “mal ejemplo” para las nuevas generaciones que ya comenzaban por si solas a revelarse contra el sistema.
En 1965, poco después de que estallara la guerra de Vietnam, Morrison y su recién formada banda “the doors” de la cual era el vocalista y autor de la mayoría de sus canciones, intentaban abrirse paso entre la agitación causada por la guerra y la creciente rebeldía de la contracultura hippie.
Sin lugar a dudas, parte del gran éxito de la banda de rock sicodélico “the doors” (titulada así por la cita de William Blake: "If the doors of perception were cleansed, everything would appear to man as it is: infinite." (Si las puertas de la percepción fueran depuradas, todo aparecería ante el hombre tal cual es: infinito)) Fue el impacto que causo la evidente rebeldía y la irreverente forma de pensar de Jim, acogida rápidamente por la juventud de aquella época que, gustaban de presenciar los espectáculos de “the doors”, atraídos por su peculiar sonido y su extravagante vocalista, componentes que daban a su público una experiencia inolvidable, pues ninguna presentación de la banda era igual debido en primer lugar a: Jim Morrison.
Morrison aunque en sus primeras presentaciones cantaba dándole la espalda al publico debido al pánico escénico que sentía, rápidamente adquirió más confianza y sus interpretaciones pasaron de ser tímidas a “lanzadas y en algunos casos “caóticas”; cabe recordar que Jim era un ávido lector y entre sus lecturas incluía gran cantidad de textos sobre control de masas, tema que le causaba gran curiosidad, y cuyo conocimiento aplicaba en sus presentaciones; de ahí su gran habilidad para controlar a su público lo cual disfrutaba hacer, en ocasiones incitaba a su audiencia al desorden y al caos e iniciaba pequeñas revoluciones solo por “ver qué pasaba” como el mismo decía; pero las provocaciones al público no era lo único que componían su show, constantemente se subía al escenario bajo los efectos del alcohol y las drogas y era en esos momentos cuando ni siquiera los demás doors sabían lo que haría Jim luego.
Esta conducta no pasaba desapercibida ante las autoridades y los grupos conservadores que lo tenían en la mira y calificaban sus presentaciones como inmorales, lo que trajo algunos problemas para la banda, que se debatía entre la presión de los grupos conservadores y su creciente popularidad principalmente entre las generaciones más jóvenes. Pero fue en 1969, en un concierto en Miami, como se dice popularmente fue “la gota que derramo el vaso”, pues algunos que estuvieron allí esa noche, aseguran que Morrison enseño sus genitales al público y luego procedió a masturbarse, versión que contrasta con quienes aseguran que solo fue una simulación del vocalista; de cualquier forma fue un hecho que causo gran controversia, y enseguida se alzaron voces de protesta contra la banda específicamente contra Morrison, lo acusaban de inmoral y perverso y reclamaban la desaparición de “the Doors”, temiendo a que sus hijos presenciaran estos repulsivos actos, no concebían sus letras y espectáculos obscenos como música, y mucho menos como arte. Este hecho también le trajo problemas con la justicia quien inicio un juicio contra Morrison por exhibición impúdica e irreverencia abierta.
Al igual como las autoridades y los conservadores no aceptaban la propuesta musical de “the doors” como una expresión artística, los estudiosos de la estética no aceptaban a la inmoralidad como un acto estético, limitándose a analizar lo estético partiendo de la idea de lo bello, de lo bueno, lo agradable, aquello que causa un placer en el individuo, pero como anuncia Katya Mandoki (en su documento Prosaica: Introducción a la estética de lo cotidiano, miedo a lo inmoral en la estética) esta limitación es propia de la moral y no de la estética, pues esta no se encarga de calificar un acto bajo las categorías de lo bueno y lo malo como le corresponde a la moral, por lo tanto, debido a que la obra de Jim Morrison entendiendo como su obra, la letra de sus canciones, sus presentaciones por lo general improvisadas en público, y sus poemas en conjunto, independientemente de que traigan consigo una carga moral o no, son objetos estéticos; y pueden considerarse como tal por el simple hecho de causar una sensación en el sujeto, pues estaría tocando su sensibilidad lo que ciertamente entra en el campo de la estética, que no es más que la rama de la filosofía que estudia lo que tiene que ver con lo sensible.
La estética no está ligada, únicamente a lo bello y el arte, sino que también acepta a lo feo, lo grotesco y repudiable, por tocar la sensibilidad del sujeto que lo percibe y contempla, (hecho que ha causado múltiples debates); esto permite que propuestas artísticas como la de Jim Morrison sean consideradas dentro del campo de lo estético; pues a la estética no le incumbe calificar un objeto o acto como bueno o malo, de esto ya se ocupa la ética.
Jim Morrison, también conocido como el rey lagarto, llevo una vida de excesos, lo que lo convirtió en el blanco de los señalamientos y críticas de quienes no compartían su forma de ver el mundo, pero esto no le impidió convertirse en un ídolo y a pesar de haber muerto a temprana edad (27 años), aun hoy, cuarenta años después de su muerte, es recordado como uno de los grandes exponentes del rock, pues the doors pese a su corta carrera musical, capturo un momento en la historia, que perdurara por siempre en el recuerdo intacto de quienes estuvieron allí para apreciarlo y sus seguidores que a pesar del tiempo aumentan, pues la música poemas y palabras de Jim Morrison continúan vigentes haciendo parte del legado y la leyenda del Rey Lagarto.
FUENTES CONSULTADAS
Documental titulado: Documental legends:
http://www.youtube.com/watch?v=gjFWEwDf55Y&feature=related
Tomado de Mandoki, K. Los laberintos de la estética. En: Prosaica. Introducción a la estética de lo cotidiano. PP. 56-57.



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