jueves, 19 de mayo de 2011

Propuesta visual.

Jim Morrison.
La leyenda del rey lagarto.

Libre expresion.











Peligro.




Curiosidad.













Alegria.





Soledad.















La leyenda del rey lagarto


¿Realidad, ficción o solo un  producto publicitario?


 
Aun hoy, cuarenta años después de la muerte de Jim Morrison, la imagen del ídolo que un día fue, sigue intacta en la memoria de quienes fueron testigos de su obra, que dan fe de su legado, su pensamiento, las letras de sus canciones y poemas, y sus peculiares e irreverentes espectáculos en público; pero ¿Cómo un individuo logra convertirse en una leyenda del rock en tan poco tiempo? , ¿Qué estrategia utilizó para dicho fin? Y ¿como su imagen se ha modificado con el pasar de los años?
Estos son algunos de los interrogantes que se intentaran resolver a lo largo de este ensayo; partiendo de la idea de que James Douglas Morrison, hizo uso  de la imagen negativa para crear con base en ella su imagen pública, como estrategia para darse a conocer en el medio, y como esta fue acogida por unos y rechazada por otros.
En primer lugar, será analizada la imagen que en la década de los 60’s se tenía de Jim Morrison, y las acciones de este, que determinaron dicha construcción, además de cómo los medios de comunicación y la publicidad influyeron en el proceso.
Cabe recordar, que en los años 60’s, se produjo un importante cambio en el pensamiento de la sociedad norteamericana, en gran parte debido a el surgimiento de la nueva contracultura hippie, y su ideología, que se oponía a la ya establecida y arraigada sociedad conservadora de aquel entonces.
Morrison y los demás “doors” que intentaban encontrar un camino que los llevara directo a la fama, se vieron beneficiados de este cambio; los jóvenes buscaban libertad, rebelarse en contra del sistema, ideas nuevas y el vocalista de the doors una de las bandas más importantes y recordadas de todos los tiempos,  podía ofrecérselos.
 Jim sedujo a su público expresando su particular forma de pensar por medio de poemas como: “ghost song” y  “A Feast Of Friends”  y especialmente en su música que contenía letras en su mayoría creadas por el mismo, tal como su famosa versión de la tragedia griega de Sófocles, “Edipo rey”:
Father? (¿Padre?)
 -Yes, son? (Sí, hijo.)  
-I want to kill you... (Quiero matarte.)                                                                             
-Mother? (¿Madre?)  
 -I want to... fuck you!. (Quiero... ¡follarte!) [1]
Jim Morrison representaba, para sus contemporáneos, especialmente para las generaciones más jóvenes, libertad, rebeldía, peligro,  un líder a quien seguir, un portavoz de sus ideas; por esta razón no es de extrañarse la gran acogida que recibió “the doors” en aquel entonces y su rápido acenso a la fama hasta el punto de llegar a inmortalizarse como una leyenda del rock.
Esto fue desde la perspectiva de sus seguidores y admiradores, pero también existieron múltiples voces de protesta en contra de “the doors”, especialmente de su vocalista, Morrison.
 Morrison  fue una figura controvertida. La prensa lo odiaba, los críticos, que se sentían perdidos en su imaginería cinemática, nunca lo tomaron en serio. Se vestía de cuero negro, se bajaba los pantalones, gritaba groserías, y sólo era culpable de creer en el mito que él mismo había creado.[2]  
En consecuencia, obtuvo muchos problemas, especialmente con las autoridades, que no consentían el mal comportamiento de Morrison, que cada día se hacía más notorio.
Sin duda esta “mala publicidad”, atrajo la atención de todo tipo de personas; el público de “the doors” era cada vez más joven, y los escándalos protagonizados por Jim cada vez más grandes.
Este hecho no paso desapercibido, genero la inmediata reacción de quienes se oponían a que alguien como Jim Morrison se convirtiese en un “modelo a seguir” para sus hijos, lo consideraban una mala influencia y por lo tanto, debía ser detenido cuanto antes.
Se iniciaron campañas de protesta en contra de Jim Morrison, se aprovecharon del problema de alcoholismo, por el que este estaba atravesando, su acercamiento y gusto por las drogas, sus insinuaciones eróticas al público y su innovadora y peculiar forma de pensar; para manipular y desdeñar su imagen pública con una oleada de contra publicidad; pero este hecho, contrario a las pretensiones de sus impulsores, contribuyo a que “the doors” se popularizara aun mas, pues esa imagen considerada como negativa por quienes defendían los ideales conservadores, era justamente lo que más atraía e invitaba a las personas a situar a Morrison en las categorías de “modelo a seguir”, genio y hasta héroe.
Tal vez, ni siquiera el mismo Morrison diseño una estrategia clara y determinada para su ascenso a la fama y su indiscutible éxito, no lo planeo, el solo buscaba una forma de expresarse, de divulgar sus ideales, lo que intento hacer, no solo con la música sino también con el cine, y la poesía la cual representaba su verdadera vocación,  de ahí su gusto por incluir algunos de sus poemas en sus trabajos musicales y darle un toque poético a su propuesta artística.
Morrison, a pesar de el revuelo que causaba en el medio con su personalidad y actos, se mantuvo fiel a sus ideales, prueba de ello fue el fracaso del grupo antidrogas “Do it now”, por intentar conseguir que Jim apoyara su causa, en su campaña en contra del uso de la metedrina; su propósito era contactar con algunos líderes juveniles, para que estos grabasen algunos mensajes radiales con la frase “la metedrina mata”[3] , pero Morrison era un reconocido defensor de las sustancias psicoactivas, que incluso llego a escribir un tratado sobre las drogas, razón por la cual, el personal de “do it now” nunca logro conseguir la grabación donde el rebelde vocalista de “the doors” debía enviar un mensaje a su público, que sin duda le hubiera permitido reivindicar un poco su imagen ante la sociedad conservadora, pero que habría sido contradictorio para sus seguidores.
La figura de Jim Morrison se popularizo rápidamente, “the doors” se convirtió en la banda de rock del momento; y los medios publicitarios jugaron un papel crucial para que esto ocurriera.
“the doors”, en sus inicios tocaban en recintos pequeños y tenían un público determinado, pero cuando comenzaron a ser reconocidos, su público aumento desmesuradamente, este fenómeno se dio, gracias en gran parte a la publicidad. Tal y como se anuncia en el capítulo 5 del libro “El espectáculo del deseo”  de Lomas: La publicidad está orientada a guiar los estilos de vida y los hábitos de conducta de las personas[4]. Dicho de otra manera, la publicidad manipula a los usuarios, para que consuman determinados productos; es indudable que gran parte de los seguidores de “the doors”, hayan sido “victimas” de las técnicas de venta y persuasión publicitarias que mostraban a la agrupación musical, y especialmente a Morrison, como objeto de deseo, en cierto modo, lo convirtieron en un producto de consumo.
Lomas, también advierte en su libro, que todo este juego publicitario de persuasión, se convierte en ultimas en una experiencia estética para el individuo que percibe, bien sean carteles, cuñas radiales o simples volantes que se convierten en poderosas armas para los publicistas, que buscan generar una atracción, un deseo en el sujeto hacia el producto o evento que se desea publicitar.
En este sentido, Jim Morrison creó su imagen pública, partiendo de una imagen negativa, que los medios publicitarios divulgaron e hicieron atractiva para el público en general, pues sea bien o mal, en aquel entonces, todos hablaban de Jim Morrison y su banda “the doors”.
      En el capitulo número dos del libro de Lomas (“El espectáculo del deseo”); se enuncia: “Como uso comunicativo que aúna lo icónico, lo gráfico, lo sonoro, lo verbal y lo no verbal, la publicidad aparece en nuestras sociedades como un mosaico de prácticas discursivas en las que los objetos entran, a través de complejas redes de connotación, en el territorio del signo.”[5]
Esto quiere decir, en primer lugar, que los mensajes publicitarios están sujetos a la subjetividad, al punto de vista y significación que cada individuo desde su experiencia estética le otorgue (connotativo); de ahí que el público en general hiciese lecturas tan diversas sobre la figura de Jim Morrison, donde se encuentran, se discuten y entrelazan lecturas de aprobación, rechazo, placer y disgusto; posiciones que la publicidad analiza y utiliza para sacar el mejor provecho y alcanzar sus objetivos de persuasión y manipulación.
Para alcanzar sus objetivos, la publicidad recurre a todo tipo de estrategias y herramientas (medios de comunicación), buscando siempre la más adecuada para la presentación de su mensaje, y utilizando como elemento indispensable al signo, que en respuesta solo espera lograr en el individuo una atracción y sensación de deseo, en el sujeto, hacia lo que se publicita.
Actualmente, el medio de comunicación más utilizado por los publicistas para promover sus productos y servicios, es el internet; pero en la época en que Jim Morrison como vocalista de “the doors” triunfaba, aun no se contaba con esta poderosa herramienta, pues solo hasta el año 1968 apareció oficialmente el internet, pero su uso era limitado y no estaba al alcance de las personas como lo es ahora.
Como se expresa en el texto de María Jesús Lamarca Lapuente (“Medios icónicos de masas): “con la revolución digital los medios de comunicación de masas tradicionales se incorporan a las nuevas tecnologías y cambia su presentación en soporte papel: prensa, carteles, fotografía, comic, publicidad y propaganda, por su presentación en la pantalla de nuestros ordenadores”[6]
Esto, quiere decir que gracias al surgimiento del internet, ha cambiado, en algunos aspectos, la manera de hacer publicidad. Ahora se habla del hipertexto, que se encuentra en el ciberespacio disponible para todo público; también se habla de una nueva forma de leer y abordar un texto, en el hipertexto se aplica la lectura selectiva, lo que ha significado al gremio publicitario, innovar en la forma de sus avisos, haciendo de estos más llamativos y atrayentes para los usuarios.
Hoy en día, gracias a un medio de comunicación masivo como el internet, Jim Morrison vocalista de “the doors”, que tuvo su época de gloria en la década de los 60’s, puede ser conocida por aquellos quienes no fueron testigos presenciales de su obra, y recordados por los que si lo fueron; por eso en la red puede hallarse una enorme cantidad de sitios web dedicados  a este personaje  que conmemoran e inmortalizan su legado.
James Douglas Morrison, mejor conocido como Jim o el rey lagarto como se autoproclamo, fue un individuo que alcanzo la fama haciendo uso de una imagen negativa para la construcción de su imagen pública, y los medios publicitarios, jugaron un papel fundamental, logrando que las masas fijaran su atención en la propuesta musical de “the doors”, capturando así, un momento en la historia que perdurara por siempre.       


[1] Fuente: Enciclopedia libre wikipedia: http://es.wikipedia.org/wiki/Jim_Morrison
[2] Fuente: Revista Pelo,  junio 1981.
[3] Fuente: No one Here Get's Out Alive.  Biografía de Jim Morrison por Jerry Hopkins, Daniel Sugerman y John Densmore.
[4] Tomado de: Lomas, C. El espectáculo del deseo. Colombia; El magisterio, 2008. P.p. 85.
[5] Tomado de: Lomas, C. El espectáculo del deseo. Colombia; El magisterio, 2008. P.p. 28-28.
[6] Tomado de: Lamarca, M. Medios icónicos de masas.

La leyenda del rey lagarto.

¿Realidad, ficción, inmoral?

Cuenta la leyenda que si ves morir a un indio, su espíritu se encarna en ti, tal como le ocurrió a Jim Morrison, en su infancia cuando en una carretera del desierto de nuevo México mientras viajaba con su familia, presencio la muerte de un indio navajo en un accidente automovilístico; hecho que lo marco y lo llevo a decir luego que su cuerpo había sido poseído por un indio, considerándose a sí mismo como un chaman, un “chaman electrizante” como lo aseguro Rey Manzarek tecladista de la mítica banda the Doors, por esta razón no era extraño ver a Jim danzar como un chaman bajo los efectos de peyote (una de sus sustancias psicoactivas predilectas) a la cual se le atribuyen mágicos poderes en el chamanismo, incluso se asegura que permite un acercamiento con el mundo espiritual; a raíz de esto, desarrollo una gran fascinación por las criaturas que habitan el desierto, especialmente por los lagartos, fascinación que lo llevo a autoproclamarse como su rey, “the lizard King”  como aun hoy es recordado.
Comenzaba la década de los 60’s y la cultura hippie con su famosa premisa de “amor y paz” florecían por doquier, cultura que rodeo e incluso influencio a Morrison, pero con la cual difería en algunos aspectos como la astrología, la meditación como una forma efectiva de acercarse al espíritu y la alimentación vegetariana, cuestiones fundamentales para la emergente contracultura, sin duda su acercamiento al estilo de vida hippie incidió radicalmente en la construcción de su peculiar personalidad y su gusto por las sustancias psicoactivas. Era una época marcada por la rebeldía de los jóvenes y su oposición al gobierno, los roles tradicionales de hombres y mujeres y las actitudes conservadoras y represivas de las familias nucleares; una cultura considerada por muchos como inmoral, por salirse de las normas establecidas con su estilo de vida aparentemente despreocupado y su acogida a las sustancias psicoactivas.

La cultura hippie de aquella época es un factor importante de análisis en el contexto en el que se desenvolvía Jim Morrison, debido a que fue esta quien de cierta forma lo acogió y lo acerco a sus creencias arraigadas a la tradición chamanica y al consumo de drogas en lo cual era todo un experto e incluso lo llevo a escribir un tratado sobre estas, pero además de esto, se debe hacer mención  de su gusto por la lectura, especialmente de obras como la de Friedrich Nietzsche, Aldous Huxley, Jack Kerouac, Charles Baudelaire, Arthur Rimbaud, el conde de Lautréamont, Emanuel Swedenborg, Gérard de Nerval y William Blake*, algunos de estos considerados como escritores malditos, de textos que escandalizaban y causaban polémica, a tal punto de ser considerados como inmorales por algunos; dichas lecturas contribuyeron a la construcción de la personalidad y pensamiento de Morrison, que para la sociedad fuertemente conservadora de la época debía ser vetado, pues constituía un “mal ejemplo” para las nuevas generaciones que ya comenzaban por si solas a revelarse contra el sistema.
En 1965, poco después de que estallara la guerra de Vietnam, Morrison y su recién formada banda “the doors” de la cual era el vocalista y autor de la mayoría de sus canciones, intentaban abrirse paso entre la agitación causada por la guerra y la creciente rebeldía de la contracultura hippie.
Sin lugar a dudas, parte del gran éxito de la banda de rock sicodélico “the doors” (titulada así por la cita de William Blake: "If the doors of perception were cleansed, everything would appear to man as it is: infinite." (Si las puertas de la percepción fueran depuradas, todo aparecería ante el hombre tal cual es: infinito)) Fue el impacto que causo la evidente rebeldía y la irreverente forma de pensar de Jim, acogida rápidamente por la juventud de aquella época que, gustaban de presenciar los espectáculos de “the doors”, atraídos por su peculiar sonido y su extravagante vocalista, componentes que daban a su público una experiencia inolvidable, pues ninguna presentación de la banda era igual debido en primer lugar a: Jim Morrison.
Morrison aunque en sus primeras presentaciones cantaba dándole la espalda al publico debido al pánico escénico que sentía, rápidamente adquirió más confianza y sus interpretaciones pasaron de ser tímidas a “lanzadas y en algunos casos “caóticas”; cabe recordar que Jim era un ávido lector y entre sus lecturas incluía gran cantidad de textos sobre control de masas, tema que le causaba gran curiosidad, y cuyo conocimiento aplicaba en sus presentaciones; de ahí su gran habilidad para controlar a su público lo cual disfrutaba hacer, en ocasiones incitaba a su audiencia al desorden y al caos e iniciaba pequeñas revoluciones solo por “ver qué pasaba” como el mismo decía; pero las provocaciones al público no era lo único que componían su show, constantemente se subía al escenario bajo los efectos del alcohol y las drogas y era en esos momentos cuando ni siquiera los demás doors sabían lo que haría Jim luego.

Esta conducta no pasaba desapercibida ante las autoridades y los grupos conservadores que lo tenían en la mira y calificaban sus presentaciones como inmorales, lo que trajo algunos problemas para la banda, que se debatía entre la presión de los grupos conservadores y su creciente popularidad principalmente entre las generaciones más jóvenes. Pero fue en 1969, en un concierto en Miami, como se dice popularmente fue “la gota que derramo el vaso”, pues algunos que estuvieron allí esa noche, aseguran que Morrison enseño sus genitales al público y luego procedió a masturbarse, versión que contrasta con quienes aseguran que solo fue una simulación del vocalista; de cualquier forma fue un hecho que causo gran controversia, y enseguida se alzaron voces de protesta contra la banda específicamente contra Morrison, lo acusaban de inmoral y perverso y reclamaban la desaparición de “the Doors”, temiendo a que sus hijos presenciaran estos repulsivos actos, no concebían sus letras y espectáculos obscenos como música, y mucho menos como arte. Este hecho también le trajo problemas con la justicia quien inicio un juicio contra Morrison por exhibición impúdica e irreverencia abierta.
Al igual como las autoridades y los conservadores no aceptaban la propuesta musical de “the doors” como una expresión artística, los estudiosos de la estética no aceptaban a la inmoralidad como un acto estético, limitándose a analizar lo estético partiendo de la idea de lo bello, de lo bueno, lo agradable, aquello que causa un placer en el individuo, pero como anuncia Katya Mandoki (en su documento Prosaica: Introducción a la estética de lo cotidiano, miedo a lo inmoral en la estética) esta limitación es propia de la moral y no de la estética, pues esta no se encarga de calificar un acto bajo las categorías de lo bueno y lo malo como le corresponde a la moral, por lo tanto, debido a que la obra de Jim Morrison entendiendo como su obra, la letra de sus canciones, sus presentaciones por lo general improvisadas en público, y sus poemas en conjunto, independientemente de que traigan consigo una carga moral o no, son objetos estéticos; y pueden considerarse como tal por el simple hecho de causar una sensación en el sujeto, pues estaría tocando su sensibilidad lo que ciertamente entra en el campo de la estética, que no es más que la rama de la filosofía que  estudia lo que tiene que ver con lo sensible.
La estética no está ligada, únicamente a lo bello y el arte, sino que también acepta a lo feo, lo grotesco y repudiable, por tocar la sensibilidad del sujeto que lo percibe y contempla, (hecho que ha causado múltiples debates); esto permite que propuestas artísticas como la de Jim Morrison sean consideradas dentro del campo de lo estético; pues a la estética no le incumbe calificar un objeto o acto como bueno o malo, de esto ya se ocupa la ética.
Jim Morrison, también conocido como el rey lagarto, llevo una vida de excesos, lo que lo convirtió en el blanco de los señalamientos y críticas de quienes no compartían su forma de ver el mundo, pero esto no le impidió convertirse en un ídolo y a pesar de haber muerto a temprana edad (27 años), aun hoy, cuarenta años después de su muerte, es recordado como uno de los grandes exponentes del rock, pues the doors pese a su corta carrera musical,  capturo un momento en la historia, que perdurara por siempre en el recuerdo intacto de quienes estuvieron allí para apreciarlo y sus seguidores que a pesar del tiempo aumentan, pues la música poemas y palabras de Jim Morrison continúan vigentes haciendo parte del legado y la leyenda del Rey Lagarto.  


FUENTES CONSULTADAS
Documental titulado: Documental legends:
 http://www.youtube.com/watch?v=gjFWEwDf55Y&feature=related
Tomado de Mandoki, K. Los laberintos de la estética. En: Prosaica. Introducción a la estética de lo cotidiano. PP. 56-57.

sábado, 23 de abril de 2011

Nace una leyenda.



El mundo está lleno de personas, de todo tipo, doctores, bomberos, abogados, policías, carpinteros, ricos y pobres, buenos y malos,  mujeres y hombres, niños, jóvenes y ancianos; que pasan por este mundo sin dejar huellas visibles, e inevitablemente quedan en el anonimato, en el olvido. Pero en este mar de personas, ocasionalmente nacen individuos que brillan por si solos, que dejan huellas de gigante en la vida de otras personas, en la historia, convirtiéndose en leyendas; como es el caso de  James Douglas Morrison Clarke, el rey lagarto.
James Douglas Morrison Clarke, mejor conocido como Jim Morrison, nació el 8 de diciembre de 1943 en Melbourne, Estados Unidos. Sus padres eran Clara Clarke y George Stephen Morrison; y sus hermanos: Anne y Andy Morrison.
Debido a la carrera militar de su padre, Jim debió enfrentarse a numerosos cambios de residencia, y a no tener una figura de autoridad clara, debido a las largas temporadas de ausencia del padre, hechos que influenciaron la construcción de su peculiar personalidad.
Jim dejo su hogar a temprana edad, en el año 1961 ingreso a la universidad Estatal de florida, y 3 años más tarde se trasladaría a Los Angeles para estudiar cine en la U.C.L.A. Durante esta época florecía la cultura hippie, y al igual que otros jóvenes, Jim experimentaba con diferentes sustancias psicoactivas, como el peyote, la marihuana y el LSD (se dice que esta ultima era su favorita), al tiempo que se dedicaba a escribir poesía, su gran pasión.
Gustaba de leer textos complejos para la mayoría, incluidas las obras de autores como Friedrich Nietzsche, Aldous Huxley, Jack Kerouac, Charles Baudelaire, Arthur Rimbaud, el conde de Lautréamont, Emanuel Swedenborg, Gérard de Nerval y William Blake, entre muchos otros. Que influenciaron su trabajo artístico.
Luego de su graduación, en 1965, Tubo un encuentro casual en la playa de venice con Rey Manzarek uno de sus ex compañeros de clases en la universidad, quien en esos momentos se encontraba al frente de  la banda Rick and the Ravens. En ese encuentro Jim le entono a Rey los versos de Moonlight Drive, al escucharlo, Manzarek se dio cuenta del gran talento de Jim, y sin dudarlo le propuso que formaran juntos una banda de Rock, propuesta que Morrison acepto de inmediato.
Con Jim Morrison como vocalista, Rey Manzarek en el teclado, Robby Kriegger con la guitarra y John Densmore en la batería (estos dos últimos, ex integrantes del grupo The Psychedelic Rangers), estaban listos para comenzar su vida como la exitosa banda de rock “the doors”, titulada así por el ensayo “Las puertas de la percepción de Aldous Huxley, y la cita de William Blake "Si las puertas de la percepción fueran depuradas, todo aparecería ante el hombre tal cual es: infinito" ("If the doors of perception were cleansed every thing would appear to man as it is, infinite").


En sus inicios la banda tocaba en bares, y al no contar con un repertorio extenso, recurrían a la improvisación para alargar sus temas. Una noche tocaron en el famoso bar "Whisky a Go Go" como lo hacían desde hace algún tiempo, pero en esta ocasión Morrison se encontraba drogado tras haber consumido grandes cantidades de alcohol, marihuana y LSD; aun asi se presento en el escenario y al interpretar la canción “the end” con la que siempre daban por terminadas sus presentaciones, compuso en ese preciso momento una versión de la tragedia griega de Sófocles, titulada “Edipo Rey” que decía:
 -Father? (¿Padre?)
  -Yes, son? (Sí, hijo.)  
 -I want to kill you... (Quiero matarte.) 
 -Mother? (¿Madre?)
-I want to... fuck you!. (Quiero... ¡follarte!)
Tras este incidente, fueron expulsados del bar, pero esa misma noche firmarían un contrato con  Paul A. Rothchild, productor y por aquel entonces dueño de la empresa discográfica Elektra Records, que presencio el hecho.
De esta manera comenzó su alocada vida como cantante de rock. En 1967 se publico su primer disco titulado “the doors”.  Fue con el sencillo Light My Fire, escrito por Robbie Krieger, que la banda se mantuvo varias semanas a la cabeza en los listados de popularidad en la revista Billboard, durante el famoso verano del amor de 1967. A partir de este momento su fama se incremento rápidamente, en gran parte gracias a la participación de Jim en la banda, quien con su peculiar forma de pensar expresada en las letras de sus canciones y sus versos improvisados en escena, hicieron de “the doors” una banda única en su clase.
Debido a unos hechos escandalosos en los que Jim fue protagonista, se le prohibió a la banda presentarse en algunos estados, como tal es el caso de Miami, e incluso fue llevado a juicio el 1 de marzo de 1969.
En 1971, Morrison decidió abandonar la música y vivir junto a su pareja Pamela Courson en Paris, donde se dedicaría a la poesía la cual habría sido desde el comienzo su gran pasión. En este mismo año, a la edad de 27 años Jim Morrison fue hallado muerto  en la bañera de su apartamento en el Barrio del Marais en París, Francia, por su novia Pam. No hubo autopsia, pero se declaró que murió por un paro cardíaco, según su acta de defunción; a pesar de ello existen toda clase de hipótesis alrededor de este hecho que ponen en duda la versión oficial, por las extrañas circunstancias que lo rodean; incluso hay quienes afirman que todo fue un montaje y el rey lagarto (como Jim se autonombro) aun continúa con vida.
Lo único que se sabe con certeza es que Jim Morrison y la banda “the doors” vivirán por siempre en la memoria de la humanidad, pues una leyenda no podría tener otro destino.

fuente: The Doors - Documental Legends